Residencias de animales

¿Residencias para animales o la casa de un amigo?

Muchas personas se preguntan si dejar a su perro en residencias para animales o en casa de un amigo cuando tienen que desplazarse en vacaciones. Todo tiene sus pros y sus contras y no hay una solución mejor para todos los casos. Pero vamos a tratar de orientarte.

Si tu perro está acostumbrado a estar con ese amigo que se ofrece a cuidarlo y ya ha ido a su casa más veces sin problemas, puede ser una buena solución ya que se encontrará en un ambiente conocido y te ahorrarás pagar la residencia, aunque tendrás que traerle un buen detalle a esa persona.

Pero si el perro no está adaptado puede ser que se sienta incómodo en la casa, que ladre o que incluso rompa cosas. Podría molestar a los vecinos e incordiar a tu amigo y a su familia, amargándoles mucho esos días. Si no tienes seguridad de que se vaya a portar bien, lo mejor es una residencia donde sabrás que todo irá correctamente y que no causará problemas.

Además, siempre existe el riesgo de que el perro pueda ponerse enfermo o sufrir algún percance. En estos casos las personas que no tienen perro habitualmente no sabrán bien cómo actuar e incluso pueden no darse cuenta de que el animal está malo achacando su comportamiento a tristeza por la ausencia del dueño.

En la residencia tienes la ventaja de que el perro estará atendido por profesionales que sabrán actuar rápidamente si al animal le ocurre algo. Esto es especialmente importante en caso de perros con problemas crónicos que necesiten medicación cada día o que puedan sufrir alguna crisis.

La mayoría de las residencias cuentan con un espacio de esparcimiento, por lo que el perro podrá salir, correr y hacer ejercicio varias veces al día. Esto no siempre es posible cuando queda a cargo de una persona cuyos horarios pueden impedirle darle esto al animal.

Puedes aprovechar la estancia en la residencia para que bañen al perro, el corten el pelo y las uñas e incluso algunas llevan al animal a revisiones y vacunas. De este modo se aprovecha para realizar todas estas tareas que ya quedan hechas, dejando más tiempo libre para disfrutar con el perro.

Por último, un factor a tener en cuenta es que aunque en una residencia vayan a tratar al perro como si fuera de ellos y puedas estarles muy agradecido por ello, no les estarás debiendo un favor. Algo que sí sucederá con ese amigo que quizás, algún día, se lo cobre con sus inquietos gemelos o su nueva mascota…una precisa pitón.

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