Motivación en la alimentación

¿Cómo motivar a mi loro para que pruebe alimentos nuevos?

Todos los que tenemos o conocemos a algún loro, sabemos que son de carácter firme y decidido y cuando algo no les gusta no dudan en manifestarlo.

Por otra parte, como dueños responsables es nuestra obligación ofrecerles una dieta variada y bien balanceada, lo que supone frecuentemente un problema que puede llegar a convertirse en toda una guerra entre humanos y aves.

A continuación algunos consejos sencillos que sin duda ayudarán a dejar de luchar para que acepten nuevos ingredientes en su dieta.

Lo primero, es hacer un breve recordatorio de las características naturales de estas aves para poder comprender por qué hacen lo que hacen y usar esas características a nuestro favor.

Se trata de aves sumamente sociales, de hábitos diurnos y metabolismo relativamente rápido. Es por ello que una de las conductas de mayor relevancia para la vida de un loro es el forrajeo, que se refiere a todas las actividades que realizan los animales para obtener su alimento, es decir la búsqueda, la exploración, la selección y la manipulación de frutos, ramas, semillas, etc. Esta conducta la realizan, por
lo general, en grupo, así los más jóvenes van aprendiendo qué y cómo obtener el mejor alimento. Además refuerza vínculos sociales entre los individuos de un mismo grupo, tal como sucede en las personas, ¡nos encanta salir a cenar con los amigos!.

Entonces, ya sabemos que todo lo que gira alrededor de la alimentación tiene un componente social muy importante, así que comencemos por ahí:

  • Integremos a nuestro loro a la hora de la comida, ofreciéndole una porción de su dieta en un espacio permitido a la vista de nosotros.

 

  • En especial si nuestro loro es temeroso recurramos a la FACILITACIÓN SOCIAL, la cual consiste en que un individuo aprende a partir de ver la experiencia de otro individuo de su mismo grupo, para generar aprendizajes positivos acerca de estímulos desconocidos.

 

  • Estimulemos al máximo las habilidades de exploración y búsqueda brindándole un buen parque de juegos.

 

  • No le restrinjamos la comida para forzarlo a comer, pues podemos poner en riesgo su salud. Pero tampoco le pongamos permanentemente los cuencos a rebosar de alimento. Hagamos que pueda desarrollar su conducta alimentaria, es decir la
    exploración, la selección y la manipulación, también llamado forrajeo.

 

  • Incluyamos a su rutina diaria ratos para forrajear dentro y fuera de la jaula.

Entre más estimulado, confortable y con control de su entorno esté nuestro loro, mayor motivación tendrá por explorarlo y probarlo todo. ¡Así que manos a la obra por el bienestar de nuestro emplumados amigos!

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