Gatos vikingos

Historias de gatos vikingos y gatos egipcios

No sabemos realmente cuánto tiempo hace que los gatos conviven con el hombre. Incluso hay muchos estudios que se niegan a afirmar que el gato es un animal totalmente domesticado pues conserva parte de su independencia y carácter salvaje. Puede ser encantador y mimoso con sus dueños, pero una verdadera arma letal cuando se le deja en el jardín.

Algunos gatos se mueren de pena en las protectoras cuando les faltan sus dueños, otros no parecen extrañar jamás a nadie. Solo los que conviven con los gatos y los adoran pueden llegar a entenderlos.

Y menos mal, porque a la hora de realizar estudios, los gatos no son precisamente muy populares. Mientras que hay cientos y cientos de estudios sobre el perro, su origen y su domesticación, el gato sigue siendo ese silencioso desconocido.

No hay duda de que nos ayudó a lo largo de la historia con los ratones pero que no acababa de ser un animal de la casa para muchos europeos. No así para los egipcios que llegaron a adorarlos como dioses. La gran cantidad de momias de gatos que existen dan buena cuenta de ello.

Vikingos y egipcios, emparentados

Ahora sabemos que los vikingos llevaban gatos en sus barcos y que eran un animal doméstico bastante común en su sociedad. Y además, sabemos que se han investigado restos de estos mininos encontrados en un enterramiento y que han resultado estar emparentados con los antiguos gatos egipcios.

Ojalá los gatos hubieran escrito su historia y nos pudieran contar como atravesaron medio mundo para llegar desde las pirámides hasta el frío norte para viajar en barcos tal vez a América antes de que llegáramos los europeos.

Seguro que tienen historias muy interesantes sobre su origen y por qué decidieron unirse al hombre. Porque si algo está claro en este mundo de los gatos lleno de misterios y sombras, es que fueron ellos los que decidieron crear una simbiosis con el hombre. Los gatos acababan con los roedores y a cambio el hombre les ofrecía algunas comodidades.

Eso cuando no los acusaban de ser elementos del diablo, porque no siempre les hemos pagado con la mejor moneda su trabajo desratizador.

Hoy, los gatos ya no son necesarios para acabar con ratones en la mayoría de las casas, pero han sabido seducirnos y no son pocos los que opinan que han conseguido, en el caso de los afortunados que tienen un hogar, volver a ser tratados como dioses.

Solo echa un vistazo al apartado de los gatos en una tienda de animales y verás todo lo que hay para ellos: rascadores, juguetes, láseres, golosinas de todo tipo, cepillos de diferentes cedras o preciosos collares para que presuman.

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