Suero en gatos

Suero subcutáneo en gatos (I)

Los gatos son muy propenso a tener problemas renales al llegar a la edad adulta. Un gato de más de diez años tiene más posibilidades de sufrir una insuficiencia renal. Lo mejor en estos casos es poder coger a tiempo el problema para darle un tratamiento mucho más eficiente.

Por este motivo se recomienda que los gatos de diez años en adelante se realicen una analítica completa para comprobar su estado de salud al menos una vez al año, cuando se ponen su vacuna.  

Si tu gato está diagnosticado de insuficiencia renal crónica es muy posible que el veterinario te haya dicho que tendrás que ponerle suero subcutáneo durante el resto de su vida, en la cantidad que te haya marcado. Esto dependerá de lo avanzado que esté el problema. Además de eso, tu gato tendrá que tomar un tratamiento y, seguramente, realizarse chequeos cada pocos meses.

¿Por qué suero subcutáneo?

La razón es sencilla. Un gato con insuficiencia renal tiene grave peligro de deshidratación. Incluso si bebe mucho, algo que ocurre con frecuencia y que puede ser el primer síntoma de este problema, el gatito orinará el agua sin retenerla y cumplir su función eficientemente.

Para evitar la deshidratación y todos los problemas que acarrea se hace necesario poner suero al gato. El problema es que es algo que se va a hacer a diario durante el resto de su vida y por tanto no es viable que acudas con él a la clínica a poner un gotero cada día.

Poner el gotero en casa tampoco es algo para lo que estén preparados la gran mayoría de los dueños de gatos, por lo que la solución más fácil es poner el suero bajo la piel del animal. Los perros y los gatos tienen entre la piel y la carne un espacio, por así decirlo, que permite introducir el suero.

¿Cómo se hace?

El veterinario explicará siempre de forma clara cómo poner el suero al gato, pero es realmente sencillo siempre que el animal sea dócil. Con una jeringuilla se toma la cantidad de suero que haya que administrar de cada vez y se conecta una aguja de palomilla (es lo más sencillo, pero hay otras formas.

La aguja se clava en la parte del lomo o en los costados, siempre en paralelo a la piel. Al clavar y atravesar la primera capa de piel se nota claramente cómo la aguja atraviesa esa capa. El suero se introduce muy despacio.

Lo normal es que quede un abultamiento en la zona en la que se ha introducido el suero, pero poco a poco este será absorbido por el organismo del animal.

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