El cerdo ibérico

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Existen seis variedades de cerdo ibérico, dos de ellas de cerdos negros (el lampiño y el entrepelado) y cuatro de cerdos colorados (retinto, rubio andaluz, manchado de jabugo y torviscal). Actualmente, algunas de ellas están en peligro de extinción.

Su característica común es que hasta que alcanzan más o menos los 110 kg son alimentados con piensos pero a partir de ahí comienza el periodo de ceba hasta los 160 kg durante el que son alimentados con bellota.

Dada la gran demanda de productos  procedentes de cerdos ibéricos en el mercado y la limitada producción de los mismos, para acabar con el falso etiquetado se ha permitido en los últimos años la entrada en los mercados de productos ibéricos procedentes de variedades de cerdo blanco. De este modo se está intentando surtir los mercados con productos de calidad pero de precios un poco más asequibles.

Hábitat del cerdo ibérico

Dada su alimentación, el mejor lugar para criar al cerdo ibérico es en las dehesas donde puede alimentarse directamente de las bellotas de los árboles. En España se encuentran principalmente en Andalucía Occidental, Extremadura y algunas zonas de Salamanca. También podemos encontrarlos en el Algarve y en Alentejo, ambas zonas portuguesas.

La mayoría de las granjas dedicadas a la cría del cerdo ibérico lo hacen para su sacrificio y la venta de la carne, pero en algunos casos también se crían parte de los lechones para destinarlos a la venta de particulares o de otras granjas que quieren nuevos animales para cruzarse.

En España existen asociaciones que se dedican a garantizar que los ejemplares de cerdo ibérico a la venta lo son realmente y no se está adquiriendo un cerdo de otra raza. Esto es muy importante y por eso es muy aconsejable que si se tiene un negocio de cerdos ibéricos se trabaje con alguna de estas asociaciones para comprar y vender con las mayores garantías.

Algunas granjas ofrecen a los consumidores la posibilidad de pagar por un animal una cantidad determinada que puede ser un fijo mensual o una cifra total. A cambio de esto, el comprador puede recibir o bien la carne del cerdo una vez sacrificado y los embutidos curados en el tiempo correspondiente, o bien pequeñas entregas mensuales de productos ya listos para consumir. Este modo de comprar sale a cuenta aunque implica la obligación de pagar la cuta todos los meses para disponer de los precios bajos.

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