Ocas y Patos

Ocas y patos como mascotas

Aunque es evidente que no sería lógico tener un pato o una oca en un piso, estas pueden ser fantásticas mascotas si se tiene un terreno adecuado. Estos animales, contrariamente a lo que se cree son bastante sociables y en el caso de las ocas se consideran incluso más territoriales y protectoras que los perros.

A las ocas no les gustan los extraños y pueden incluso resultar agresivas con personas que no les caen bien, algo que hay que tener en cuenta si en casa hay muchas visitas, porque podría ser necesario cerrar a estos animales cuando se vaya a recibir. Pero con la gente de casa y aquellos que le caen en gracia, son muy cariñosas e interactúan mucho más de lo que cualquiera pueda imaginar a priori.

Las ocas pueden aprender, es posible entrenarlas y corregir los malos comportamientos, aunque es necesaria una alta dosis de paciencia ya que no hay tantos manuales ni especialistas como por ejemplo, en el caso de los perros. Así que a veces hay que actuar un poco por instinto con ellas.

En el caso de los patos, estos animales no suelen interactuar de la misma manera y se pueden tener patos en una finca de dos modos diferentes. Si se vive en una zona en la que abunden estos animales o sea de paso en sus migraciones, se puede preparar un estanque para ellos para que puedan parar a refrescarse.

Si además se les ofrece comida, volverán tantas veces como sea necesario y quizás incluso se instalen durante un tiempo.

También es posible tener patos de manera permanente, en un estanque cerrado en el que puedan bañarse y disfrutar pero evitando que se marchen. En algunas ocasiones los patos pueden llegar a habituarse a las personas y se quedan por propia iniciativa no necesitando estar cerrados.

Patos para consumo

Pero además de mascotas los patos son un excelente alimento. Si, puede sonar cruel para los que los ven solo como mascotas pero la carne de esta ave es para muchas personas un manjar y los crían para alimentarse, así como para consumir sus huevos que también resultan muy sabrosos.

Los huevos de las ocas también se pueden consumir, pero la carne de este animal no es tan habitual en nuestra cocina aunque también hay quién la aprecia y cría las ocas para comerlas, consiguiendo incluso embutidos de muy alta calidad.

El plumaje de las ocas les permite estar libres todo el año y se adaptan bien al frío. Tampoco les molesta la lluvia y en muchos casos no utilizan sus refugios más que para criar.

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